Warning: Creating default object from empty value in /var/www/www.desafioxplora.com/htdocs/blogs/wpmu-settings.php on line 45 LOS YUMAS «

Con susto, y a la final

15km antes de llegar a la frontera con Rumanía, Luna me mire y dice:

-Colega, esto está hecho.

Dos minutos después el coche empieza a ratear, a no tirar y, finalmente, se detiene. Consigo arrancarlo y llevarlo hasta una sombra en el arcén. Llamamos a los extremotor, que están, con los quimivisa, a 30 km de donde nos encontramos. Enseguida llegan y, tras revisarlo,  el MelGibson de Tarrasa, nos anuncia lo que sospechábamos: nos hemos quedado sin gasolina.

Nos sentimos gilipollas, pero gilipollas felices. Oso de Quimivisa descubre en el TOmTOm una sopera a 9km y se encamina a ella. Regresa a la media hora y echamos el bidón en nuestro depósito. Meto la llave en el contacto y, redoble de tambores, ARRANCA!

Llegamos al NH de Bucarest en caravana con los Quimivisa y los Xtreme. As usual, somos los últimos. Pero ya da igual. Estamos tan derrengados como emocionados. Lo hemos logrado!

Por la noche nos llevan a cenar a un restaurante guapísimo en el centro de Bucarest (muy bonito, por cierto). El buen rollo es espectacular en la familia RutasyRetos. Para remate, me sorprenden con un multitudinario “cumpleaños feliz” al que juraría que se une todo el restaurante. Todos los que cumplimos años en verano estamos acostumbrados, desde niños, a sosas y tristes celebraciones. Balbuceo algunas palabras de agradecimiento y recibo una camiseta Xplora firmada por todos…

Mis cuarenta castañas no podían tener mejor inauguración. Gracias, muchach@s desde aquí!!!!!

Luego nos vamos nos de copas y mañana nos vamos a Madrid, cuando me canse de descansar otro rato lo cuento

Warning: Creating default object from empty value in /var/www/www.desafioxplora.com/htdocs/blogs/wp-includes/comment-template.php on line 634

Me quedo contigo

Este álbum no tiene fotos

Este álbum no tiene fotos

Al final sólo fueron seis horas, había que levantarse temprano para la visita guiada. Al autobús suben menos de la mitad de los equipos. Algunos ya se han puesto en marcha hacia Bucarest, mientras que otros reposan la resaca en el Barceló.

Mejora nuestro concepto de Estambul tras ver (y que nos expliquen)el hipódromo, la Mezquita Azul, Santa Sofía y la Basílica Cisterna.

Tras pulirnos nuestras últimas liras turcas en el Bazar de las Especies volvemos al Barceló a darnos un duchóptero rápido y a recoger nuestras cosas.

Los equipos restantes nos despedimos en el lobby del Hotel. Nos espera un atasco de casi hora en el caloraco brutal de la tarde estambulí. Luna y yo aprovechamos para hacer un videoclip con la canción del viaje. Elegimos “me quedo contigo”, de los Chunguitos. Veo por el retrovisor, a Alex y Alvaro, descojonándose en el Audi.

Sobrepasamos a duras penas la frontera turco-búlgara (los aduaneros están cenado y tenemos que esperar), y entramos en Bulgaria. El paisaje es más verde y boscoso. Señales de tráfico nos indican que hay animales de caza por los alrededores. Ya es de noche, y rebasamos un carro sin luces. Un poco más adelante, control de policia. Todo Ok. Paramos a cenar en un inhóspito pueblo en medio de la nada y reservamos en Sozopol, una localidad turística a los pies del Mar Negro. LLegamos más tarde las doce y conseguimos la habita, ¿he de decir que nos volvemos a desplomar sobre la cama?



Reto conseguido

Nos levantamos super tarde, a las once, pero en nuestra línea de seis horas. Desayunamos algo y nos marchamos, acompañados de Manuel de Prensa, y de Carlos de Extremotor al centro. Cogemos el atestado tranvía, ese olor no se olvidará, y nos bajamos en Sultanahmet, para visitar el palacio Topkapi que, mañana, en la vista guiada con que nos obsequia Rutas y Retos no veremos. Francamente, si lo vaciaran de gente, rebajaran 15 grados la temperatura ambiente (el calor es asfixiante) y nos proporcionaran un guía, podría ser interesante. Salimos de ahí asap y nos dirigimos al Gran Bazar. Regateamos, compramos cosas para las familias y amigos (algunos de ellos muy solidarios, reverencias desde aquí) y regresamos a la acogedora y fresca pulcritud del Barceló. Tenemos cena y fiesta de cierre. Pedazo de buffet. Todo riquísimo. Entrega de diplomas y speeches varios (Luna está sembrada: cierra su intervención diciendo: ahora estamos deseando llegar al trabajo para descansar). Una copa en el hotel, casi todos los equipos se van de marcha pero nosotros elegimos desmayarnos en la habita. Con suerte, dormiremos siete horas.

Meteora y la machada

Este álbum no tiene fotos

Este álbum no tiene fotos

En el siglo XIV, un ermitaño harapiento subió a lo alto de una de las enormes moles de piedra que vigilaban la pequeña aldea de Kalambaka. Allí, en la reducida planicie pétrea que constituía la cima, construyó una celda en busca de retiro y meditación. Así nació Meteora, (en griego antiguo, cerca de Dios).

Siete siglos más tarde, los Yumas, acompañados del equipo de Prensa (así llama la nomenclatura oficial a la Org), de los Extremotor y de los Quimivisa, visitan Meteora. Se hacen muchas fotos, entran en dos monasterios (otro es descartado por demasiado accesible, y otro se encontraba chapado), alucinan con los iconos: crucecitas talladas en madera que precisan de lupas para su detallada observación, tallas y pinturas antiguas, niños jesús demoníacos, frescos en capillas que los monjes no dejan fotografiar.

Pero lo verdaderamente único, lo que agradecemos en el alma haber visto es ese concepto de los monasterios encastrados en lo alto de la roca. Una maravilla y, seguro, uno de los highlights del viaje. Vamos, que nos ponemos hasta místicos.

Después de comer en una taberna, nos ponemos en marcha dirección Estambul. Ya sabemos que los planes originales son para hacerlos añicos. Hoy se trataba de avanzar lo máximo, hacer noche en algún punto intermedio y mañana proseguir hasta Estambul, meta de nuestro periplo.

Bueno, pues nos liamos la manta a la cabeza y optamos por seguir del tiri, cruzando toda Grecia de Oeste a Este, meternos en Turquía ( una hora de frontera por burocracias varias, la música del expreso de medianoche resonando en nuestras cabecitas) y, agotados y al borde del sopor, encontrar en Estámbul el hotel a la primera: un Barceló 5 estrellas.

Antes de ir a la cama, recibimos otra buena noticia: no nos cobran esta noche. Hemos llegado a las 5 y hacemos el check-in del día siguiente.

De vuelta a la zona euro

Desayunamos en el mismo restorán donde habíamos cenado, y muy bien, la noche anterior. Nos volvió atender el David Villa albanés, solícito y simpático camarero que, además sabía inglés.

Durante la copa que habíamos tomado en la terraza del hotel, habíamos conocido a Denis, otro albanés angloparlante, que nos explicó la mejor manera de salir de Albania hacia Grecia. Además, nos recomendó que tratásemos de pasar por Gjirokaster, un pueblo medieval de donde procedía el escritor Ismail Kadaré, así como otras importantes personalidades de Albania.

La razón, según él, es que los oriundos de este pueblo eran más listos porque descendían de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos. Además de Kadaré, otros periodistas y escritores procedían deGjirokaster. El mismo Dictador de Albania tenía casa allí. Y, aunque todavía no era famoso, Denis también era oriundo de Gjirokaster.

Tras el desayuno fuimos a una playa bastante cutre, nos remojamos y descansamos un par de horas. Luna se encontraba pachucha, había vomitado durante la noche y se lamentaba que, por una vez que teníamos playa, no se encontrara en condiciones de disfrutarla.

Recogimos las cosas en el hotel y nos marchamos a Gjirokaster a comer.

Un inciso: hemos comprobado la obviedad de la regla que dice que la simpatía de los habitantes de un país es directamente proporcional a su pobreza. Nos sucedió en Bosnia y nos sucede en Albania. Los albaneses son muy pobres y, salvo las excepciones mencionadas, no hablan inglés. Pero son encantadores y se desviven, a su extraña manera, por hacerse entender.

Gjirokaster es una villa antiquísima, de casas encaramadas a una montaña y, en la cima, un castillo con cañones. Comimos a precio irrisorio, compramos souvenirs albaneses y, ya por la tarde, nos dirigimos hacia Grecia. De camino, adelantamos a un Mercedes grande y nuevo que circulaba despacio pegado al arcén. Cuando miré quien conducía, descubrí al volante a un niño no mayor de doce años. El Mercedes sobrepasó sin problemas un control de policía e imaginamos que tal vez se tratara del hijo del Dictador.

Patricia se vino conmigo para que Luna se recuperara mejor en el Audi del equipo de la Organización. A trancas y barrancas, pasamos la frontera, y, ya de noche,  llegamos a nuestro destino donde nos encontramos con los chicos de Xtremotor y Oso y Muzzy de Quimivisa: el hotel Edelweiss en las faldas del colosal roquero de Meteora.

Recorra Albania en doce horas

Este álbum no tiene fotos

Este álbum no tiene fotos

El plan original era bajar hasta Tirana (Albania), hacer noche ahí y luego a Skopje (Macedonia), y a Estambul via Bulgaria. Después de desayunar nos juntamos con el equipo de la Organización, desplegamos el mapa sobre el capó del coche yuma y damos un volantazo a la ruta prevista: vamos a cruzar Albania de norte a sur, llegar a Seranda, cerca de la frontera, para enfilar Turquía a traves de Grecia.

Traspasamos la frontera albana y enseguida comprendemos la magnitud de nuestro ambicioso plan, la carretera es pésima y los kilómetros caen con cuentagotas.

Albania: aridez, pobreza, todos los viejos mercedes de Europa traquetean por la carretera. A ambos lados se suceden los desguaces de autos, polvorientos talleres mecánicos y, sobre todo, innumerables puestos de lavados de coche. El pasatiempo favorito de los albaneses parece ser lavar el coche.

Tras 150 km, decidimos no entrar en Tirana y nos desviamos hacia Durres, al sur de la capital. El panorama que vemos por las ventanillas es de gran miseria: decrépitos vehículos circulando, jaurías de perros asalvajados deambulando por los miserables arcenes,vacas, burros, gatos, algún cerdo rebuscando en la basura, y cientos de albaneses paseando, o mirando los coches pasar.

A las seis de la tarde nos para la policía, no llevamos las luces puestas (olvidé decir que a la salida de Sarajevo nos pararon por el mismo motivo). Antes de dejarnos ir pregunto cuanto queda hasta Saranda. Cuatro horas, dicen. Y escribe en un papel: 120km. Flipamos y proseguimos.

Subiendo un interminable puerto con pendientes de 10 grados el coche se calienta y tenemos que parar en un receso donde hay dos o tres coches detenidos por el mismo motivo. Alex se pone a trastear con el capó levantado y consigue puentear el cable del ventilador a la batería y, aunque llevo el ventilata funcionando todo el tiempo, logra que no se caliente tanto.

Bajando el puerto el panorama se vuelve abracadabrante. Está atardeciendo y circulamos por una carretera de montaña dejando el Adriático a nuestra derecha.Estamos cruzando la Riviera Albanesa que, a diferencia de la francesa, carece de una autovía que vaya por lo alto, y conduzco por una estrecha y sinuosa pista que va atravesando pequeños pueblos junto al mar. La noche nos impide apreciar la segura belleza del paisaje.

Hay un atasco en cada pueblo y tardamos cuatro horas en hacer 100km. Agotados, llegamos a Saranda a las 22.45. Me habían pintado Saranda como un idílico enclave, el último paraíso mediterráneo y nos encontramos de sopetón en el Torremolinos de Albania. Mogollón de horribles edificios, música pachanguera  a volumen atronador, mucha gente y mucho agobio.

Me encuentro apurado: he arrastrado a Luna, y al coche de la Orga a esta especie de pesadilla donde, por cierto, no tenemos hotel. Encontramos uno bastante decente para lo que podíamos esperar (lleva el irónico nombre de Bora-Bora), hacemos el check-in y nos vamos a cenar. Estamos reventados pero aun conservamos el sentido del humor. Nos reimos de la situación y planificamos el día siguiente. Lo dice Patricia y no le falta razón: Esto es el Desafío Explora.

El túnel de la vida y otras recompensas

Este álbum no tiene fotos

 

Este álbum no tiene fotos


Como se presumía día intenso (115 archivos de imagen, entre fotos y video), voy a tratar de ir al grano para no aburrir al personal.

Nos leventamos temprano, a las siete, para ir junto con el equipo formado por Patricia, Alex, Manuel y Alvaro (ya no me referiré a ellos como Organización, sino como equipo: son tan explorers como nosotros, o más) a Svasa, el túnel que salvo la vida a 300000 personas en Sarajevo. Es un túnel de 800m de long, uno de anchura y 1,60 de altura donde se refugiaba la gente de los bombardeos con que la artilleria serbia asedió durante 3 años a la población civil se Sarajevo.

Indescriptible las caras de los taxistas que nos llevaron hasta allí (uno de ellos nos mostró su pierna ortopédica). Sobrecogedora  la mirada de la señora de la familia musulmana que estaba con nosotros, sentados sobre cajas de munición, viendo el video que proyectaron al inicio de la visita.

Al término fuimos todos a presentar nuestros respetos a una anciana que era la dueña de la granja donde se hizo el túnel. La gente de allí la consideraba poco menos que santa, y besaba su mano con reverencia. Todos nosotros, aun aturdidos por lo que acabábamos de ver, hicimos lo mismo.

Salimos de Bosnia hacia la frontera montenegrina. La carretera era mala, y teníamos que ir a 20 en los puertos porque el coche se calentaba. Pero a partir de Foca se volvió pésima, tardamos más de una hora en hacer los 15km que nos separaban de la frontera.

La entrada de Montenegro fue gloriosa, y recorrimos el cañón del río Piba con la boca abierta. Cuánta majestuosidad, cuanta belleza. La carretera era buena y, con la velocidad, el coche se enfriaba. LLegamos a Podgorica super rápido y la atravesamos sin ver una sola señal, hasta que llegamos a un cul de sac. La capital se había acabado! Dimos la vuelta y, tras preguntar varias veces, dimos con la dirección correcta hacia Cetinje, la antigua capital del reino montenegrino.

Aquí nos pasó una cosa muy curiosa. En una ciudad muy pequeña, nos costó casi una hora, dar con el hotel. De hecho pasamos hasta tres veces por delante, pero no había cartel, y los lugareños, o no lo conocían por ese nombre, o se empeñaban en enviarnos a cualquier otro sitio.

Finalmente lo encontramos, nos aseamos a la francesa con botellas de agua mineral (no había agua corriente en todo el pueblo) y nos marchamos hacia Kotor: 50km de curvas. Los parajes que atravesamos eran bonitos (desde que entramos en Montenegro el paisaje se había hecho más mediterráneo) pero a 20km de Kotor tuvimos una recompensa espectacular e iniciamos el descenso hacia la bahía de Kotor parándonos cada poco a hacer fotos mientras el sol se ponía tras los montes que circundan la bahía.

Kotor es un pueblo medieval y amurallado entre las montañas y el mar. Una maravilla, el equivalente montenegrino de Dubrovnik. Tuvimos cena romántica: almejas, mejillones, vino y una lubina de 1kg. Acabamos felices y reventados pero con fuerzas para esperar al equipo de prensa a los que abrazamos como si en vez de un día hubiera sido un año sin verles. Ellos tenían lo suyo, pues venían de Dubrovnik. Piloto automático a Cetinje y zombies a la cama.

Desde Bosnia con amor

Este álbum no tiene fotos

Este álbum no tiene fotos

Hoy hemos comenzado con el corazón en un puño. No encontramos el portátil, nos lo han robado. Diosssss. Buscamos y rebuscamos en todas partes. Se lo comunicamos a la Organización. Drama, no tanto por la pasta (para eso, entre otras cosas está la fianza de 500 euros que hemos depositado), sino por el juego que nos da para buscar rutas, encontrar alojamiento, y por supuesto, escribir el blog.

Cuando lo damos definitivamente  por perdido (Alvaro, con mucho tacto, ha preferido grabar mi relato, y no el de Luna a la que se le escapa alguna lagrimilla), aparece encima de uno de los coches aparcados en el parkin! No busquemos culpables: el portátil ha aparecido y somos taaan felices!

Nos ponemos en ruta. En cuanto abandonamos la autopista y entramos en Bosnia el paisaje cambia drásticamente. El verdor persiste, pero es mucho más montañoso y, sobre todo, mucho más pobre. Circulamos bastante lentos, y con muchas dudas sobre si estamos yendo en dirección correcta hacia Sarajevo, por una carretera que discurre paralela al río Bosna.

Llegamos a Sarajevo atardeciendo y encontramos mágicamente a la primera el hotel Italia, un establecimiento que conoció días mejores, pero que nos reserva una habitación decadente y espaciosa. Ducha rápida, visita al casco viejo a cenar en compañía de Patricia y Alex, de Rutas y Retos, Manuel y Alvaro, además de otro equipo, el Chacal y Mary Sings.

Nos retiramos rápido: mañana nos espera una jornada emocionante y emotiva. Vamos a visitar un enclave crucial para entender el asedio de Sarajevo.

Meeting point: Zagreb

Este álbum no tiene fotos

Este álbum no tiene fotos

Salimos de Ljubljana hacia las cuevas de Postonja, en el sur del país. Son las segundas cuevas más visitadas del mundo y enseguida  entendemos porqué. Una muchedumbre con ropa de abrigo (dentro de la cueva la temperatura constante es de 8 grados) hace cola fuera. Es cierto que están un poco parquetematizadas, y el comienzo es un mix entre los Goonies (vagoneta de minas) y la estación de Nuevos Ministerios, pero en cuanto nos bajamos de las vagonetas y comenzamos a pasear por el interior de la cueva nuestro asombro crece. Al retrasarme, me junto con Irene, del equipo Lunáticas, que lleva una cámara espectacular.

A pesar de que no se pueden hacer fotos, Irene dispara su cámara una y otra vez. Resulta absurdo que compita con ella con mi compact así que me alío y el resultado son unas fotos guapísimas que espero conseguir en Estambul.

En la cueva nos encontramos varios equipos y, a la salida, se organiza la caravana hacia Zagreb, cuna del legendario Drazen Pterovic. Nosotros vamos en comandita con los chicos de Extremotor, que llevan también un vehículo lento, un Panda de 850 cc.

Los doscientos km hacia Zagreb transcurren entre una brutal cortina de agua que no nos deja pasar de 80 km/h. Esto, y perdernos en Zagreb cuando queremos buscar el hotel, hace que lleguemos con dos horas de retraso.

Todos los equipos se encuentran apostados en el parking del hotel, esperándonos. También está Alberto, de la Organización, que ha volado de Madrid a Zagreb y, de aquí marchará a Estambul via Bucarest. Fotos, fotos y más fotos. Check-in a la velocidad al rayo y el DesafíoExplora al completo se va de paseo por Zagreb.

Luego tenemos una copita, una cena muy divertida todos juntos, y para rematar la noche, copeo en garitamen. La DJ, una morena sin piños con el pelo de la bruja Avería, se desgañita en su púlpito y hace bailar a los feligreses. Varias congas recorren el garito. Abandono a Luna en su efervescencia y me retiro en la primera tanda. Ella lo hará en una segunda. Algunos ,entre ellos, los chicos de extremotor, llegarán a las 7, juventud divino tesoro.

La importancia de llevarse un delco

Este álbum no tiene fotos

Este álbum no tiene fotos

Bled es de cuento. Un lago precioso con un castllo encaramado a una peña en el medio, y una iglesia, también en el interior del lago.

Lo recorrimos entero subidos a unas bicis que alquilamos en el camping. En un momento del recorrido nos sobrepasan algunos coches del Desafío, entre ellos el de la Organización. Alvaro aprovecha para rodar algunos planos nuestros. Veremos qué sucede en el montaje final,pero la verdad es que nos está grabando bastante.

Casi al final del periplo, se me estropea el cambio de la bici. A duras penas, casi sin poder pedalear, llego al Camping  para devolver las bicis (que, por cierto, no nos cobran, invitándonos a que nos hagamos un “simpa”, de ahora en adelante conocido como una “leonesa”. Para más info leer post anterior).

Recogemos las tiendas y nos vamos. Nos dirigimos a Ljubljana, donde han quedado la mayoría de los equipos. Los 56 km se convierten en cinco horas. Los motivos:

1.-Nos cae una chupa de agua de flipar.

2.-Tenemos que parar por el agua, y porque a los de Extremotor se les moja la tapa del delco (ese gran desconocido) y lo tienen que cambiar (traen dos de repuesto!).

3.-Reservamos un hotel en las afueras de Ljubljana pero, cuando averiguamos cómo ir, descubrimos que nos acabamos de pasar la salida. Esto nos hacer dar un rulo por ignotas carreteras locales.

4.-Cuando llegamos al hotel, no nos dan la habitación porque no ha entrado el fax de la reserva. Decidimos ir al bar a tomar pibo (cerveza)

Pero cuando llegamos a Ljubljana (pequeño y muy bonito centro histórico con castillo en lo alto), descubrimos que diez de los doce equipos han quedado para cenar en un restaurante típico del centro. Con nosotros son once de doce.

Después de cenar, copas en un garito, de donde logro arrastrar a Luna y a los Xtremotor a la 1 y media. Llegamos a las 3 a casa. Nos perdemos, nos para la poli (dos veces). En fin. Como diría Carlos Xtreme, tope guay.