El pueblo en cuestión resultó ser Cavriana, un lugar precioso… de nuevo en ruta y destino, por aclamación: el lago del Garda, a darnos un baño de agua y sol. Según los lugareños de Cavriana, el sitio más adecuado para nuestra ruta: Pesquiera di Garda. A donde llegamos haciendo caso a los citados y no al GPS…

Lo del baño, no hace falta describirlo. Despues de este oasis de calma de nuevo en ruta. Conflicto: Verona o directamente Venecia, tras la consabida discusión… gana la opción de Venecia. A donde llegamos a eso de las 6 de la tarde tras encontrarnos en camino con otro equipo que llevaba la misma ruta.

Ordenador, internet y a buscar hotel -asequible (nuestro afan de ser frugales otra vez), y lo encontramos por fin, no reservamos (la aventura es la aventura) y al vaporetto, a tratar de llegar al hotel y conseguir habitación. Este mensaje es buena prueba de que tuvimos suerte. Cena en un restaurante (espaguettis carbonara y pizza).

Algunos equipos más también hacían noche en Venecia y quedaron para cenar, a nosotros no se nos arregló, así que quedamos para tomar algo después. Y gracias a eso uno de los momentos del viaje, seguro: sentados en una terraza de la plaza de San Marcos, VACIA, pasada la medianoche. y Toño diciendo: esto es precioso, esto es precioso!, paseo por las calles de Venecia y al hotel a dormir.