(Reporta:  Jackal)

Sin madrugar, después de cargar el coche y las barrigas, salimos con destino a Figueras, la capital de Dalilandia donde nos reunimos con otros equipos para planatar un roble en los terrenos de una fundación. Con este gesto intentamos borrar la huella de carbono que dejaremos en nuestra aventura.
Alrededor de las 15:00, cruzamos la frontera y apuntamos hacia Niza, ciudad por la que el Jackal tiene una especial querencia y nos quedaba cerca de Mónaco, donde debíamos reunirnos con los otros al día siguiente.
Encontramos pronto un hotel mas bien cutre, pero limpio y salimos a cenar: Pizza y ensalada. Luego dimos un buen paseo por el castillo y el puerto, haciendo fotos como locos.