(Reporta: Jackal)

Antes de nada las malas noticias. Hoy nos hemos enterado que Javier, Joaquín y Toñín, del equipo 1100 Reino de León, no estarán aquí para la ceremonia final pues su coche ha roto y se han quedado en Macedonia, cerca de la frontera con Albania. Nos sabe mal la pérdida y les mandamos un fuerte abrazo a los tres.

Por la mañana salimos en grupo con la intención de ver algunos monumentos y pasar luego al Gran Bazaar. Decidimos no visitar las famosas mezquitas Azul y Santa Sofía pues estaban incluídas en el tour que la organización nos tenía preparado para el día siguiente.
Cogimos dos taxis que nos llevaron al gran palacio de Topkapi.
El calor ese día fue el peor que probablemente yo haya experimentado en mi vida. Cerca de 40º con una humedad asfixiante. Y este infierno se convirtió en el protagonista del día. La verdad es que el calor te quita la energía y las ganas de andar por ahí. Además, en mi opinión, el famoso palacio tampoco era la gran cosa y te cobraban como si estuvieras visitando Versalles y la torre Eiffel juntas.
Un par de salas más o menos decoradas y un par de colecciones de joyas. Nada que no hubiera visto antes.
Luego nos fuimos andando al Gran Bazaar y allí lo mejor fue que se estaba más a gusto, pero tampoco era nada del otro mundo y apenas y compramos un par de cositas.
Nuetra intención posterior era comernos un Kebab, lo cual hicimos, pero quedamos un pelín desilusionados, pues lo que nos dieron nada tenía que ver con lo que los fanáticos de dicho manjar mediterráneo comemos en España. Alguno se comió otro en otro restaurante y estaba un poco mejor.
Seguimos caminando por las callejuelas buscando algo más que ver, pero el calor nos hizo desistir. La mayoría cogió un taxi pero Mary Sing y yo nos subimos a un tranvía con dirección al hotel. El dichosos trenecito, olores tóxicos incluídos, se rompió apenas pasadas tres estaciones y llegamos al hotel andando. Descansamos un poco y nos preparamos para la gran cena.

La fiesta empieza con una sesión de fotos en la puerta y el lobby (con asistenc

ia de la prensa local) , seguida de un aperitivo en el bar del espectacular Barceló Topkapi, y ahí se nos unen unas amigas de Blon de Madrid. La cena es de buffet pero de buena calidad y el servicio exelente. Como siempre, nos ponemos hasta arriba de todo y las sonrisas y los brindis cruzan la enorme mesa.

Al final la organización nos hace entrega de los diplomas y más risas. El Jackal se ve obligado a repetir sus Haka (horrible, pues ya no se acuerda) y MAry Sings nos deleita en el lobby con algunas de sus canciones cantadas en directo (mención especial a Chus del BMyF que nos ayuda con la cuestión técnica).

Organizamos un botellón en la sala de fiestas con los pertrechos importados desde Europa sumados a los refrescos locales. No dura mucho pues las gargantas están muy sedientas. Luego nos vamos de juerga a varios garitos y volvemos ya desayunados al amanecer.