Pagamos 10 eurazos para entrar en el famoso Palacio de Topkapi de Istanbul y cuando ya estábamos dentro nos dijeron que para visitar el Harén teníamos q pagar 5 euros más! Nos negamos y decidimos visitar sólo el tesoro, pero nos encontramos

con esta cola kilométrica…


Descorazonados y pensando que lo único que veríamos serían las flores del jardín… , nos acercamos a unas puertas del edificio donde a penas había gente y entramos. Sin darnos cuenta nos habíamos metido en las cámaras del tesoro por la salida! Así que ya que estábamos allí, empezamos a visitarlo a contracorriente. Pero al cambiar de cámara, uno de los vigilantes nos dijo:

- You can’t go this way!

La máxima del “timante” dice q para engañar a alguien, tienes que mostrarte muy convencido de lo que dices, así que toda convencida dije:

-  Sorry, we have some friends there! Eyyyy, holaaaa, estamos aquí!!!!

- Ok, go!

Y nos dejó pasar. Jackal se metió en el papel y siguió saludando con aspavientos a nuestros amigos invisibles mientras seguíamos con la visita…

Salimos de allí plenamente satisfechos, después de ver el tesoro sin hacer cola. Y viendo q el truco funcionaba, me decidí a probar el mismo método en el Harén. Pregunté por la salida del Harén y alguien me señaló una puerta, y me apresuré a entrar por ella. Pero cuando estaba dentro, me di cuenta de que estaba en los lavabos. Decidí aprovechar la visita y cuando me disponía a entrar, me encontré con otra cola inmensa en el WC de señoras. Aprovechando la inercia que llevaba, me salté esta segunda cola y me metí en el WC de hombres, que estaba más despejado. Y  en un plis ya estaba fuera!

La salida del Harén estaba detrás, y cuando me dispuse a entrar, me di cuenta de que tenía barras giratorias, como las del metro, y una vigilanta que la custodiaba (claro, era de pago!). La cosa estaba difícil, pero de repente, un grupo de turistas fueron a preguntarle algo a la guardiana, y yo aproveché el momento y me colé. Desde dentro le dije a Jackal q hiciera lo mismo, pero se había quedado atónito mirándome y no se movió. Entonces entré a visitar el harén, a contracorriente otra vez, y para no hacerlo esperar, lo hice rapidito.

La visita de Topkapi no pudo salir mejor: en pleno agosto, lo vi en tiempo récord, evitando 3 colas y pagar una entrada (ejem… todo sea por la cultura!). ¡Qué subidón! ¿No se me nota en la cara???? jeje….