Después de cenar en el centro de Bucarest, Jackal y yo, junto con Rafa, Mayo y Ricardo (los Tragamillas), nos depedimos de la gente y nos fuimos hacia el hotel. Teníamos intención de volver a pie, y cuando ya llevábamos un buen rato andando, nos dimos cuenta de que nos habíamos perdido. Paramos un taxi, y como éramos 5, le preguntamos al taxista:

- Is it possible 5 people???

- Yes!!! five, six, seven, eight…..!!!

- How many euros to the hotel??

- 50 euros!!

Jaja…. qué tío más socarrón! Estaba de guasa todo el rato. Y entre el apretujamiento (aquello parecía el coche de la carne!), sus bromas, los baches,  y las vueltas y volantazos q empezó a dar a toda pastilla por aquellas callejuelas inmundas (decíamos q lo hacía parar poder cobrar los 50 euros!), a Ricardo le dio la risa, y cuando Ricardo se ríe,  te tienes que reír tú también… Así q nos plantamos en la puerta del hotel a carcajada limpia…

No pude tener mejor despedida de viaje que estas últimas risas con nuestros compis de Burgos en aquel viaje alocado en taxi Dacia (cómo no) por las calles de Bucarest!

Viva la timidez burgalesa!! Jaja…Va por vosotros!!